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La elección constante de acciones buenas genera el crecimiento interior, que se articula en el conjunto de las virtudes. Por eso el curso de Las Virtudes – Perfección de la Persona tiene carácter formativo pues permitirá al estudiante adquirir una capacidad y un criterio para plantearse correctamente los problemas de la educación de la persona (propia y de otros) a la luz de las virtudes humanas y cristianas. De este modo, el curso se dirige a conocer más profundamente la realidad de las virtudes a través de un recorrido histórico, teórico, filosófico y teológico.

Esta frase me hacer recordar a un querido sacerdote, que ya está en la gloria de nuestro Señor, cada vez que iniciaba una misa, un retiro, una “conferencia” o tan solo aconsejaba a alguien que necesitaba un “excelente consejo”, respondía: “corazones partidos yo no los quiero, si doy el mío lo doy entero”. Esto se hacer real y concreto en el día a día; nada ingresa al corazón del hombre por la fuerza, por tanto, es educando el corazón donde cada uno de nosotros debe dar el primer paso para lograr lo “otro”…
ResponderEliminarGran reto para los educadores, llegar al corazón de cada persona que recorre con nosotros el camino de la vida.
EliminarEsa frase es un jalon de orejas para todos los profesionales.. y mas aun exactamente para los educadores como nosotros. Cuando ama lo que hace;realiza un buen trabajo, gana amigos, experiencia y enseñanzas. No se trata solo de dar conocimientos se trata de dar con entrega y amor lo que a uno lo enamora hacer. Tener corazon es ser uno mismo de acuerdo a lo que nuestra razon le indique, un obrar bueno nos hace realmente feliz y mas aun cuando lo hace con gusto.
ResponderEliminarAsí es, el donarnos nos hace no solo mejores personas, sino sobre todo personas felices.
EliminarMuy a su estilo, Aristóteles va al fondo del asunto: La Verdadera Educación. De qué nos serviría tener grandes intelectuales (y profesionales-técnicos) si no tenemos grandes personas?. Uno no es consecuencia directa de lo otro. Seguramente nos serviría de mucho (desde un punto de vista positivista, según la lógica costo-beneficio) y a la vez de muy poco (desde el punto de vista humanista, y en pro de un desarrollo sostenible).
ResponderEliminar"Grandes" intelectuales se pueden hacer transmitiendo conocimientos, leyendo libros, investigando (incluso si estos conocimientos versan sobre la virtud o los hábitos). Pero es solo educando los corazones, educando a los niños, jóvenes - y por qué no, adultos - lo que hace que nuestra sociedad crezca.
Pienso que para que esta educación sea posible es necesario 3 cosas.
1. Autoeducación en el corazón.
2. Pasión-amor por el otro.
3. Deseo de una sociedad más reconciliada (auténtico progreso social, del que se deriva los otros)
Muy acertada tus reflexiones, Pedro. Apostemos por la formación de la juventud para renovar nuestra sociedad.
EliminarAl leer esta frase me viene a la mente los comentarios que muchas personas tienen con respecto a la educación. Muchos padres consideran que sus hijos deben manejar muchos contenidos en las diferentes áreas de estudios y los cuadernos deben estar llenos para que así ellos puedan decir que en ese colegio se avanza muy bien o es un buen colegio y lo que verdaderamente se olvidan es que lo que se debe educar es el corazón o sea la formación de las personas. Vivimos en una sociedad utilitarista que se cree que se puede lograr el éxito solo con lograr un ingreso a la universidad o siendo un profesional a la fuerza (vemos cuántos jóvenes tienen que seguir una carrera que no eligieron sino que la eligieron sus padres por ellos).
ResponderEliminarTambién puedo decir que esta es una invitación a nosotros los educadores para tener presente que lo que estamos formando son personas y que por lo tanto debemos darnos cuenta que su formación debe ser integral buscando despertar su sensibilidad hacia el otro.
Muy bien, Juan. Nuestra misión como educadores es formar integralmente a las personas y no sólo instruirlas.
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