La Virtud de la Justicia - JP II
La Virtud de la Prudencia - JP II
La Virtud de la Fortaleza - JP II
Bienvenidos
La elección constante de acciones buenas genera el crecimiento interior, que se articula en el conjunto de las virtudes. Por eso el curso de Las Virtudes – Perfección de la Persona tiene carácter formativo pues permitirá al estudiante adquirir una capacidad y un criterio para plantearse correctamente los problemas de la educación de la persona (propia y de otros) a la luz de las virtudes humanas y cristianas. De este modo, el curso se dirige a conocer más profundamente la realidad de las virtudes a través de un recorrido histórico, teórico, filosófico y teológico.

En tres audiencias (cartas), Juan Pablo II recuerda con humildad y reflexión a su predecesor (Juan Pablo I), y todo lo que él había hecho y dejado de hacer. Se pliega a ese generoso espíritu para seguir compartiendo las virtudes (lámparas de la vida cristiana).
ResponderEliminarEn el caso de la virtud de la Justicia, es el hombre quién debe “observar” cómo va su vida con la humanidad, el mundo. Tener conciencia de que la justicia en ella es transitoria. Que la sed de justicia sólo se calma en y con Dios. En fin, es poder darnos cuenta de cómo debemos tratarnos entre nosotros y valorarnos. «El hombre debe ser justo con él, para serlo con el “otro”».
En tanto que la virtud de la Prudencia, es la medida de cómo vive y actúa el hombre; un razonar y discernir constante para rechazar lo malo. El hombre debe reconocer que ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y su objetivo, el Bien Último; esto se hace realidad cuando cumple el plan amoroso de Dios.
Consecuentemente la Fortaleza, a esta virtud concreta nos referimos cuando queremos exhortar a alguien a tener valor, cómo diría en su confidencia Juan Pablo II, ¡Ánimo!; con esta seremos capaces de soportar, vencer obstáculos que se oponen al bien y nuestro progreso espiritual. Tenemos gracias a Dios muchos ejemplos de fortaleza, necesitamos plegarnos, sumarnos a ellos y más que eso ejemplificar en nuestra vida, en el día a día lo que ellos hicieron.
Finalmente quiero agradecer a mis tres compañeras (Rosa, Teresa y Rosa Significación) por haber compartido con cada uno de nosotros las experiencias de cada lectura que les tocó analizar y exponer; y también por sus dones… cada una lo hizo a la altura. Continuemos con este bello proceso de educarnos y hagamos nuestra estas virtudes, llevando estas lámparas como un estandarte en el camino que nos toca recorrer como docentes. Dios las, y nos bendiga.
Así es, conforme adquiramos virtudes nuestra vida resplandecerá como lámpara.
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